Home

Sobre El pueblo le canta a sus familias disfuncionales, de Cristian de Nápoli.

Por Fernando Ortega

1. Maná grasa [anagramas]
2. El pueblo le canta a sus familias disfuncionales [canciones]
3. Malvinenses [pareados]
4. Flash en Floridita [estampas]

son las secciones que componen este poemario multitemático, con énfasis en una subjetividad que absorbe un sentir colectivo, y que se expresa en múltiples formas, como se especifica entre llaves luego del título de cada sección.

Los primeros anagramas y el primer par de poemas de la segunda sección nos permiten entrar en confianza. Lo anagramas privilegian la libre asociación sobre la base resbaladiza que brinda un sentido del humor que ya vislumbra el tono de las 3 primeras secciones, que paulatinamente adquiere una densidad y tinte más oscuro. Estos anagramas no son tajantemente estrictos, el autor privilegia la sonoridad y el sentido, cambiando “v” por “b” y poniendo puntos o tildes según conveniencia. Esta libertad que se permite Cristian se condice con su calidad de traductor, y logra que, en lo que aparentemente pudiese ser un mero juego formal, se infiltre un sentido otorgado por el orden en que disponen los versos y la cristalización de sus partículas (letras) en otras formas:

al comer
mera col
la cremo
creo mal

me lacro
real.com
clero a.m.
mercalo

reclamo
el marco

*

ERNESTO CHE GUEVARA

VE GUERRA ESTA NOCHE

*

Uso cuantos críticos ordenes.

Uno, dos, tres. Cuatro, cinco. Seis…

En la segunda sección, por primera vez en el libro nos encontramos con los disfuncionales de frente, diversos personajes reales y ficticios.

Cuando pienso en la segunda sección se me viene a la cabeza el sonido de Primus, con ese toque ácido, tocando John The Fisherman o Wynona’s Big Brown Beaver, sacando del sombrero pescados y castores en historias cargadas de absurdo. El absurdo: vehículo potente para recorrer caminos intrincados, trazos de los modos de experiencia del autor. Experiencia intelectual en unos casos, vivencial en otros.

Los casos ficticios, como la familia Rubena y sus rubendaritos (especializados en robo de autos), los rockeros involucrados en un bombazo a una fábrica de discos, entre otros, se hace uso de la rima para reforzar un tono ácido, irónico, y es posible advertir cierto registro de fábula, infantil, pero para niños que ya escucharon a David Bowie y los Rolling Stones, que leen el periódico entre líneas, que ven televisión con morbo. La mención del Clarín y La Nación, o actores como Ricardo Darín y Gastón Pauls, sugiere una cercanía que nos involucra en un pensamiento crítico que avanza con la lectura, de lo personal a lo social.

En aquello sustentado en base a una vivencia del autor (que tiene uno de sus puntos altos en el poema Reparto) asistimos a un relato íntimo, de escenas cotidianas, familiares, casi acogedoras (Canción de Oh, Canción de Luis) y cuya compleja construcción da el matiz necesario para expresar la particularidad del instante, aunque en otros poemas se llega a un abuso de la forma que confunde complejidad y digresión, lo cual resulta en un par de cantos un tanto disonantes e innecesariamente crípticos, al menos en la vecindad del resto de canciones.

Para leer la siguiente sección, Malvinenses [pareados], hay que entender el contexto sobre el cual se sustenta el poema, que consta de 24 pares de versos. Para un foráneo es necesario indagar qué es un Kelper (gentilicio que suele utilizarse para referirse a un habitante de las islas Malvinas), indagar sobre el contexto de la guerra con los ingleses. Superada esta barrera se está en condiciones de leer de un tirón esta historia de “amor y emprendimiento” que ilustra una profunda desazón. Un conjunto robusto, en el que cada par de versos da un golpe de precisión que evidencia un intento fracasado de cierre para un episodio histórico aún abierto. Algunos pareados:

1
Ganamos la guerra
y le enseñamos a los kelpers a hacer alfajores.

9
Conocí a Jeremy.
Le tuve que explicar quiénes eran los Pistols.

11
Montamos una fábrica de alfajores.
Encontramos un eslogan.

14
Perdida, me enamoré
cuando empezó a despertarme con un mate.

19
Viajamos a Londres.
Publicitamos nuestro eslogan.

24
“Malvinenses love them madly:
Alfajores Puerto Stanley”.

Más difícil es la lectura de Flash en Floridita [estampas], nos separa una distancia geográfica e histórica. Aún con esto, es posible asir este testimonio de época, armado de retazos, de recuerdos sobre dictadura, alusiones históricas, un mundial de fútbol, comics y superhéroes gringos, la visita del Papa en 1982 cuando había olor a pólvora en el aire, su posición ambigua, la búsqueda de un héroe pontificio que acaba con un estruendoso ¡Plop!, la política en el cotidiano andar de trenes, los detenidos desaparecidos, la guerra dentro de la guerra. Todo mezclado en un dolor de cabeza de esos que brotan cuando se duerme en exceso, esa horrible cefalea con un paulatino despertar que va acompañado de la angustia por dar coherencia a todos esos flashes de historias inconexas, pero que conviven al mismo tiempo, y se nos meten al cuerpo exigiéndonos una interpretación.

Fragmentos de Flash en Floridita:

(…) y está por verse
qué nos depara el mundial, y un mal resultado no es
la cosa, la cosa es muchos malos resultados,
bajas, pérdidas, otro entierro
en un paisaje sin árboles ni olor,
el cementerio de Merlo.

*

(…)**

Y llega antes
el tren del Papa.
Ahora estás de la mano de tu padre que no
te resulta familiar.
Casi vacío.
Vas de la mano del padre en busca del
padre , pongamos.
El hombre toma de un brazo al niño.
Querés ver a tu prima, ir a jugar al cementerio.
Reciben empujones de los cientos de fieles.
El cementerio donde yace una chica sin
que sus padres lo sepan.
Los fieles quieren saludar al héroe
que atraviesa el oeste.
La chica que vos viste sin que te enteres, sin que
lo sepas.
El héroe atraviesa el oeste con su mirada de rayos X.
Secuestrada el 15 de abril de MCMLXXVII.
El héroe puede ver bajo la tierra si quiere.
A la edad de 16 años.
El Papa puede ver los restos de todos
los que yacen. Sus restos
serán exhumados en 1984 y trasladados a La Plata.
Puede, apenas saliendo de Luján,
indagar el cementerio de Merlo en profundidad.
Claudia Alejandra Calcagno.

*
Bueno, son jóvenes, las guerras se hicieron
para que mueran, las guerras sucias por empezar.
Ahora esta generación no sé en qué carajo va a luchar
después.

Cristian de Nápoli nos devela una vía hacia el origen de lo disfuncional, esboza unos extremos que, de manera voluntaria y dirigida, no alcanzan a definir directamente la patología político social posdictadura, sino que delinean una especie de limbo, un pulso social irresoluto y aturdido (aún con esto mucho más resuelto que en este lado de la cordillera) que paradójicamente saca a flote la honda calidad y calidez entre personas tan lúcidas como embargadas con esa locura que demanda todo medio hostil.

Reparto

yo soy la operación vos el transplante
vos sos el mediomundo yo la red
vos sos la resistencia yo el aguante
yo soy la lengua seca vos la sed

yo soy el paredón vos sos el muro
vos sos el movimiento yo el vaivén
vos sos una infantil yo un inmaduro
yo lo hago todo mal vos nada bien

yo
en la lucha contra el narcotráfico
soy la drogodependencia
vos el lsd

vos
en la lucha por la supervivencia
sos la national geographic
yo soy canal gourmet

yo fui el calculador vos la certera
vos sos la que rompió yo el que deshizo
yo soy el charlatán vos la versera
vos sos la bipolar y yo el esquizo

vos sos la oscuridad yo el pozo ciego
vos te automarginás yo me autoexcluyo
yo soy el jugador vos sos el diego
yo tengo ego vos tenés orgullo

yo
en el reparto de navidad
soy el autito de plástico
vos el chalet

vos
en el reparto democrático
sos la identidad
yo el carnet

yo fui la convención vos la ginebra
yo me senté a comer vos a tragar
yo firmé el casamiento vos la guerra
yo en la cama te maté sin enviudar

y en tu cuadra fui tu carnicero
y en tu shopping fui tu multicine
vos tuviste que salir muerta de miedo
yo tuve que volver por donde vine

**No logramos mantener las sangrías ni la disposición gráfica original de este poema. Pero el libro, publicado por ediciones añosluz en Buenos Aires el año 2012, está disponible para leer en línea aquí.  Ver pág. 47 y siguientes. [N. de la R.]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s