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Sobre Cría de Laura Pratto.

Por Catalina Gré

Laura nos habla de la cría, de lo criado, de lo animalesca, mamífera y brutal que puede ser la crianza, nos habla de lo deformativo de la formación y del macho: macho+hembra=cría(s), así como de la herencia y la cultura. Es una biografía del padre, la cual es forzosamente la historia de la familia, la manada y una autobiografía a su vez.

La Ley del Padre acecha y silencia todo orden que no sea el propio con sus frases populares, su jerga, sus dichos, la forma de hablar aprendida de la cual se sirve Pratto para confeccionar gran parte del libro, buscando resignificar, poner en escena y denunciar esa herencia. La madre, la hembra, aparece por omisión y sumisión, aliada del padre cuando hablan en su código secreto, el idioma y dialecto piamontés (recordemos la tradición y legado italianos imperantes en Argentina). La niña con su saber de oído sólo puede oír, captar el significante y no el significado, quedando fuera de la dimensión cognitiva. Pratto transcribe el piamontés en cursiva, con sus frases y refranes, lo pone como suena y todo de corrido, como una maraña: Cumenabàrcantlbósk (“como un barco en un bosque”, dicho piamontés).

El personaje del padre (Conrado Anselmo Pratto) es un ser “despreciable” por lo chocante, avasallador y troglodita, un vividor, un jugador, un maestro chasquilla de personalidad absorbente, aplastante y violenta, busquilla arreglándoselas siempre en innumerables oficios. Nadie puede ser mejor que él en nada, él siempre está por sobre todo y lo que dice es ley: “culo era mala palabra/ sólo si te decíamos que lo habías tenido en el juego /aparentemente ganar tenía que ser tu derecho”. Es un sobreviviente, un completo macho alfa, pero macho no significa mucho. La cría está resentida: “no es la primera vez que uno de sus dichos no está en lo cierto /y dan ganas de remontarlo /mandarlo a de donde salió”. El libro es una queja, un berrinche estético, la cría ya es hembra y revisa su pasado, sopesando sus consecuencias y desmanes: “tenés tu currículum /¿sabías que un novio me dijo basta así? /“es como una mancha de aceite sobre el lomo de un perro /por más que trates de sacarla algo siempre va a quedar”. Es la lengua del padre persiguiéndola.

El estilo de Cría es pausado, seco, entrecortado y fatalista, a veces incluso tétrico. Frases que se hilan muchas veces por el sentido más que por la sintaxis, siendo comunicativo y críptico a la vez, mutilado y por lo mismo polisémico, expresándose a través de las rendijas, de los resquicios, de los vacíos que deja entre verso y verso: “me sale el Pratto de adentro en lo menos pensado / ese estilo árido la costanera seca / donde los pescados levantan polvareda      de milagro”. Laura lucha y se rebela contra esta castradora herencia que a ratos desconoce (“de nuevo siento que no salí a vos / (…) ante tu biografía estoy sin tacto”), lucha creando su propia voz, dada a partir de este silencio: “una palabra tuya /bastaba para callarme /la misma ahora /da que hablar”.

La experiencia de lo autoritario y castigador es transversal, imagino que todos nos hemos sentido vetados u oprimidos alguna vez. Este es un libro de resistencia y estrategia, imposible no recordar textos como los de Eugenia Brito o Elvira Hernández, así como imposible no solidarizar con su causa ideológica y estética. El discurso del padre se entromete inevitablemente para contar su historia (marcado en cursiva). La lengua del padre, hecha en base a dichos y refranes incuestionables, es la lengua despoética como dice el epígrafe de Philip Roth, y es la experiencia de esa misma lengua opresiva la que le entrega la lengua poética, la posibilidad de diferenciarse y crear su propio decir neutralizando el dictum paterno al ponerlo en evidencia, sublimándolo al transformarlo en poesía.

 

De Cría (Ediciones Recovecos, 2009).

 

no seas atorada
me retabas y hoy exijo yo
lo mismo a tu lengua
por su parte intragable y todo
lo que no se deja sonsacar
te pone más rígido y a mí de ese rigor
hija que ya lo conoce
como miembro sobreviviente
de un accidentado
amaga siempre esa extremidad
son esas chinches de uno

*

escribí como sonaba
con tal de alargarle
la vida a ese aluvión
de epítetos :esgunfiabale.
badola. balelungue. fulatún.
veschagrama. nifiacul. tumalín.

nunca me saldrán
parecidos a como allá eran
padre y madre en clave
reían en el dialecto se entendían
entre ellos ntranuiaitre a su decir
que dejaba afuera mi saber de oído
de ese modo vino a salvar

*
no suena igual cuando yo lo digo
falta el aire lafià cambia
para hablar de mí a vos te pasaba
más de una vez hacías alarde
que se cague el pobrerío
si no hay miseria que no se note
y sin notarlo vos la negación era doble
vardanpóc

mostrabas la hilacha propedinoste
no gastarás no gastarás
no hay miseria que no se note

*

en una palabra: desavenencia
llamaba la atención tanto
quería ejercer el dominio
de la lengua
que sacaba zumbando
iba al choque y cedía
hasta por ahí nomás
brazo que no se dejaba torcer
y yo podés creer río
años después
de llorar cada pulseada
entradora como aguja de colchonero

 

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